Imagina un cuadro que captura un momento íntimo y reflexivo en la consulta de un psicólogo. En el centro de la obra, se encuentra el psicólogo, representado con una expresión atenta y comprensiva, sosteniendo una libreta en la que toma notas. Su figura está formada por piedras de diferentes tonos que reflejan su profesionalismo y empatía.
Frente a él, en un diván cómodo y acogedor, se encuentra su paciente, que parece sumido en sus pensamientos. La postura del paciente, quizás reclinado y con una expresión de vulnerabilidad, transmite la confianza y la apertura necesarias para compartir sus emociones.




