Este cuadro, hecho completamente de piedras, captura la esencia de la inocencia y la alegría de la infancia. En el centro, se representa a un niño, de forma simple y estilizada, hecho de piedras pequeñas y suaves que forman su figura. El niño está de pie, con una postura alegre y curiosa, mirando hacia arriba, como si estuviera disfrutando del momento.
En su mano derecha, sostiene un globo, representado por una piedra redonda




